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Pluma mojada en tinta que refleja palabras. Así comienza nuestra historia…

23 de junio de 2020

Añorando en mi interior los recuerdos, surgía recónditamente en mi profundidad el sentimiento de regocijo…

—¿Y cómo contar una historia fugaz, profunda, anhelante, pero pintoresca? Quisiera decir, si se pudiera nombrar, que mis actos no son vanos, porque, señores, me hacen caminar. Tienen son y corazón, son el latir de mi vida, el pulso de mis pies, que con ellos se camina. Es tan difícil de entender cómo es caminar desde el amor… Algo intangible, algo sin fin, algo que llena, que me inspira a vivir…

—En esencia te encuentras cuando más te callas.

Sientes tu pulso que camina desde el alba. Te llaman de nuevo los recuerdos, te impulsa la esperanza. De nuevo el regocijo. De nuevo una mañana.

—¿Eres feliz caminando? —Así al final te preguntabas—. Y tu respuesta, más sincera: «si camino yo hacia el alba, mis pies me acompañan, el corazón no me abandona y el interior nunca me falta».

 

¿Qué es la vida sin amor sino un sinsentido en el tiempo? El amor está en cada cosa, detrás de cada cosa; es el latir de nuestro corazón, lo que da sentido a vivir, a existir, a ser.

Sacando de dentro mis miedos, las máscaras se disipan, aparece el remordimiento; necesario el solvento. Sentir que no hay amor es sentirme vacío, como una cometa sin dueño, como un barco sin remos. Vivir sin amor no tiene sentido cuando caminas contigo. Nunca estás solo, es solo un pensamiento, en realidad no es real, simplemente es miedo. Los miedos nos dañan nos consumen, nos hacen presos. Encapsulados de temores, de creencias y velos, nos disipa la esperanza, nos consume el tiempo. ¿Y dónde queda el amor en este espacio de tiempo?

No espero nada de aquello que tenga miedo, porque no sabe vivir, porque le consume el miedo; no sabe a dónde va, no tiene un destino bello. Todo tiene un propósito, todo es como es. A veces necesario, a veces considerado “vano”.

Sopesar la cordura de una estrella oscura es tener claro el daño que no cura. Es la estrella que consume, la estrella que, por niebla, nunca perdura, la que no recuerda, la que no existe, la que pasó su tiempo sintiéndose triste. Es la persona que te abraza, la persona que te habla, es aquel que te entrega las cartas a tu casa.

El mundo necesita amor, esperanza en algo bello, tener sueños y empezar a creer de nuevo. Cuando el amor llega a tu vida todo tiene un propósito, cobra su sentido. Nadie se da la espalda, sino uno a sí mismo. Nadie se aísla de nadie si uno se aísla de sí mismo. Darse cuenta que la existencia vive por amor a ello.

Nacemos siendo el gesto que el universo quiso, nos amparó y nos bendijo, nos dio un cuerpo perfecto, a imagen de nuestro dios, que es la existencia en movimiento, que recorre cada rincón del universo. Esa consciencia que vive en cada uno dentro, que nos hace entender en algún momento del tiempo por qué vinimos a existir para ser parte de ello. Todos tenemos un sentido de vida, todos nacemos por amor. Se nos dio un regalo, el amor del universo, el amor en el tiempo. Somos reales, somos eternos, no hay falta de amor, hay falta de entendimiento.

13 de agosto de 2020

Cuando recuerdas en esencia que viniste por amor, te preguntas tu misión, analizas en el tiempo. Cuando encuentras tu respuesta, lloras de entendimiento por saber a qué viniste, por tener por fin tu clero. Todo cobra sentido en la vida cuando entiendes que el amor es lo que nos hace existir en el tiempo.