El Ego Llama a tu Puerta

«El Ego llama a tu puerta…»

Así comenzó todo. Una puerta, un pasillo, el visitante y tú.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi aquí. Sí, bastante tiempo. ¿Cuánto hace que no compartimos una charla tú y yo? ¿Bastante, no crees? La última vez que viniste eras otra persona. ¿Qué ha cambiado? ¿El ego llamó a tu puerta?

Pensaba que te alegrarías de volver a verme, por eso volví aquí. ¿Te alegras de volver a verme? Estoy seguro de que sí. Sorprendente, veo que has hecho cambios. ¿Me permitirías hacerte una pregunta? ¿Y para qué los haces si no sirven de nada? Al final siempre acabarás volviéndome a ver, a vernos las caras, a verme y volver a pensar que tú eres yo. Y así es.

¿Por qué das un paso atrás? ¿Te sientes extraño cuando te hablo? Eso es porque me estoy apoderando de ti. Te conozco, sé cómo actúas, cómo piensas, cómo sientes. Sé que cada cambio que has hecho para no volverme a ver no ha servido de nada, no ha merecido la pena, ¿y sabes por qué?, porque al final siempre llamaré a tu puerta y tú, siempre me acabarás abriendo, sí. No, no me mires así, es normal venirse abajo, suelo causar esa sensación…

Disculpa, pero ¿no me invitas a pasar? ¿Por qué estás dudándome? ¿Es que acaso tienes miedo? ¿Miedo de mí? Soy inofensivo, ya me conoces, sabes que te ayudo en todo lo que haces y consigues. Gracias a mí tienes lo que deseas y te encanta. Anda, déjame pasar, sabes que te ayudaré. ¿Por qué te resistes? Soy necesario en tu camino, me necesitas para hacer más cambios. No necesito de tu aprobación, la tengo desde el inicio, desde el momento en el que diste el primer paso en el pasillo hacia la puerta y la abriste. No observaste que cada acto y gesto que hacías ya estaban llevándote hacia mí de nuevo. ¿Por qué lloras y cierras la mano en forma de puño? ¿Sientes impotencia? ¿Te sientes mal? ¿No habías hecho cambios? Al final siempre lo mismo, otra mentira que tú mismo te creíste, que hiciste creer a todos y que yo mismo creí… ¿Sabes una cosa? Hasta que no aprendas a saber dar un paso y comenzar a caminar sabiendo todo lo que haces y sabiendo a quien abres la puerta, yo nunca dejaré de llamar a tu puerta. ¿Sabes una cosa que nos diferencia? Que yo conozco mi naturaleza, quién soy y te conozco a ti, a diferencia de que tú no sabes quién eres. Anda, déjame pasar, todo será más fácil y te ayudaré a ser quien tienes que ser. ¿Por qué me impides pasar?

Decide sabiamente una opción, pues es el punto en tu camino donde te encuentras ahora:

OPCIÓN 1

Eso es… Déjame pasar. Anda, permíteme abrazarte, déjame apretarte entre mis brazos. Eso es… Suelta, descarga todo en mí, yo me encargaré de todo. Eso es… Déjame amarrarte en mis brazos y no soltarte, déjame seducirte, sabes que te gusta, te provoca, te da vida. Eso es… Déjame dominarte, déjame ser parte de ti, fusionarme contigo. Eso es… Déjame acceder a tu interior, déjame ser tú.

Decidiste venir y llegar hasta aquí, nada es casualidad. Tu destino está sellado. ¿Se podría decir que soy dueño de tu destino? Ya está, ahora, somos real, yo soy real.

OPCIÓN 2

No, no te permitiré pasar nunca más, no. Ahora seré quien soy y tú jamás volverás a seducirme, a encandilarme, a hacerme sentir mal o especial. Jamás, nunca más volveré a dejarte pasar.

¿Y por qué no? ¿Es que te hago hacer cosas malas? Pero si te encanta hacerlas… Te hago sentir vivo, en éxtasis. Te hago violar las propias normas y limitaciones que te impones a ti mismo. Aunque sea un instante de placer, ese placer te encanta y lo deseas. ¿Por qué te estás mordiendo el labio? Sabía que te gustaría oír esto. Anda, permíteme pasar y te daré lo que deseas, te daré placer, te daré todo lo que te gusta, te daré éxtasis, te daré gusto, yo te daré todo lo que quieras. Eso es… Ríndete a la tentación y a tus deseos, escucha mi voz que te susurra al oído que me dejes hacerte mío, que me dejes ser dueño de tu cuerpo mientras te doy todos los placeres que más deseas. Eso es… Ríndete a mí, déjame apoderarme de ti por dentro, déjate sucumbir a la tentación, a mi fuego, que te da calor por dentro, hasta que te queme y desate tus más profundos deseos. Eso es… Traga saliva y deséame dentro de ti. Así, así… Eso es… Ahora estoy dentro de ti, ya no hay marcha atrás. Ahora, te controlo.

OPCIÓN 3

¿No respondes? Anda, déjame entrar, te daré lo que necesitas en estos momentos. ¿Y si acaso necesitaras algo de lo que yo pueda darte? ¿Y si después surge algo que no puedes superar sin mí? Venga anda, déjame pasar contigo y verás como…

Veo que no respondes, pero ¿y si te dijera que te divertirás más conmigo? Imagina la cantidad de cosas que podremos hacer juntos si lo deseas. Imagina no tener responsabilidad y olvidarte de ella por un momento. ¿No sería interesante el poder desprenderte de esa carga por un instante, por un momento? Venga anda, permíteme pasar. De acuerdo, veo que ya no provoco en ti lo que deseas… ¿Por qué sonríes y me miras tan tiernamente?

Porque sé que son solo juegos de niños, fantasías e ilusiones, que nada de eso es ni será real, que no necesito desprenderme de mí mismo para sentirme pleno, que mis cargas y responsabilidades no las he de dejar pasar y eludirlas. No, ya no. Ahora me toca ser quien soy y seré tu vecino por un tiempo. Conmigo aprenderás a respetar el espacio de los demás, a ser respetuoso en los momentos de soledad cuando alguien lo necesite, aprenderás a escuchar y no tanto a hablar, comenzarás a ser más consciente de tu propia inconsciencia con la que estás creado, crecerás sin deseos. Conmigo atisbarás tu destino y final y, al final, tú serás parte de mí, no yo de ti, pues es la naturaleza, y por naturaleza te acabarás entregando a mí, a mis brazos. Y todo finalizará siendo, dejando de lado las diferencias, los muros entre tu casa y la mía, dejando de ser vecinos para ser uno, una relación, de las más bellas, libres y llenas de amor que exista, irradiando estas necesidades de ser y muchas más a los demás, para que así ellos también amen al vecino que siempre llama a su puerta y acaben enseñándoles lo bonito que es el amor, el compartir y el Ser uno mismo consigo mismo y con los demás. Ahora, seré quien te invite a ti pasar y te daré todo el amor, la luz y la consciencia que necesites. Venga anda, pasa por favor…

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