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Según las enseñanzas y doctrinas de diversas escuelas y corrientes metafísicas y esotéricas que salieron a la luz entre mediados del siglo XIX y principios del XX, el Universo y todo lo contenido en él se organiza o estructura, siguiendo siempre una estructura fractal, en patrones o “series” de siete niveles, divididos a su vez en múltiples series de siete sub-niveles.

A estos siete niveles se les ha denominado de muchas maneras: planos de existencia, planos sutiles, planos frecuenciales, dimensiones superiores, mundos invisibles, mundos suprasensibles, regiones de la existencia, realidades no físicas, etcétera. Más allá de lo acertado o no de los nombres y de la confusión que esto pueda generar, como ya explicamos en el anterior artículo, lo relevante aquí es que siempre se repite la misma estructura septenaria.

Esta estructuración del universo en niveles de siete es muy precisa y correcta, ya que tiene que ver con la llamada Ley de las Octavas (de la que en algún momento hablaremos con más detalle) según la cual absolutamente todo en la Creación (entiéndase el término como “Todo lo Que Existe” o “Todo lo Creado”) funciona por “octavas”, es decir, por procesos de siete etapas, de siete fases o pasos.

Por el absoluto desconocimiento y el poco interés que se ha tenido a lo largo del tiempo por estos temas, sumado a la complejidad de los mismos, nuestra terminología para referirnos a las estructuras de la Creación es muy pobre. Las diferentes escuelas esotéricas normalmente se han referido a ellas como “planos”, sin embargo, un plano es una superficie de dos dimensiones (alto y ancho) y estas estructuras distan mucho de ser bidimensionales (2D). De hecho, desde estos “planos” son perceptibles múltiples dimensiones y cada uno de ellos está regido por sus propias leyes espacio-temporales, que no se parecen en nada a las que conocemos en nuestro “plano físico”. También se les llama “niveles”, que tampoco es muy preciso, porque la palabra nivel tiene una connotación de “altura”, “piso” o “planta”, como cuando se dice «este edificio tiene x niveles». Esto ocurre porque estos “planos” o “niveles” de la estructura de la Creación suelen diagramarse de manera vertical, sobrepuestos unos sobre otros, como en un edificio, pero en absoluto son así.

En realidad, los siete “niveles” en los que se estructura la Creación son esféricos. Si observamos nuestro universo a nivel físico, vemos que la mayoría de estrellas, planetas y cuerpos celestes son esféricos; de igual modo, los niveles sutiles (inmateriales, no-físicos) de estos mismos cuerpos celestes son esféricos. Por ello, a estos “niveles” o “planos” sería más correcto llamarlos esferas multidimensionales.

En todo caso, para no inventarnos ningún nombre que sea difícil de recordar y no modificar los términos que siempre se han usado, ya que son estos los que están más ampliamente arraigados a la psique, de ahora en adelante seguiremos llamándolos “planos” o “niveles”, aunque ya sepamos que no es una terminología muy adecuada para referirse a estas estructuras.

¿Qué son esos siete “planos” o niveles? Son las estructuras multidimensionales que sustentan la vida en diferentes estados o densidades de la materia, de la energía y de la consciencia. Estos niveles se organizan y están formados en función de dichos estados, desde los más densos y materiales hasta los más sutiles, y cada uno de ellos tiene unas características y propiedades distintas. A mayor sutileza, menor densidad material y mayor consciencia, lo que quiere decir que, en líneas generales, en los niveles más elevados o “superiores” existen seres y energías con mucha consciencia, mucha energía y poca o nula densidad material y en los niveles más densos o “inferiores” existen seres y energías con menor consciencia, menor energía y mayor densidad material, siendo prácticamente infinitas las variables, formas y cualidades que existen y se dan entre los distintos gradientes.

Estos planos no están unos encima de otros, como normalmente se suelen representar, sino contenidos e interpenetrados entre sí, de modo que los niveles más densos están dentro de los niveles más sutiles. Sin embargo, las energías que forman cada nivel, aunque sí interaccionan entre ellas, no se “mezclan” entre sí, pues cada una tiene una frecuencia distinta, y existen membranas energéticas de separación entre un nivel y otro.

Entrar en detalle para comprender las estructuras de la Creación es, por ahora, muy complejo para el ser humano, así que nos centraremos exclusivamente en nuestro planeta, la Tierra o Gea, ya que, por un lado, las estructuras de todos los planetas, sistemas y cuerpos celestes en general son, más o menos, aunque con distintas configuraciones y propiedades, una réplica de las estructuras de la Creación; y por otro lado, porque son las que nos compete conocer en primera instancia, por ser la Tierra nuestro hogar y nosotros, los seres humanos, sus habitantes.

A pesar de ser nuestro planeta, de la Tierra conocemos muy poco, mayoritariamente su parte sólida y material, pero tan solo una ínfima parte de esta. Ya hemos dicho que todo el universo está estructurado en niveles de siete, que a su vez se subdividen en otros siete, que se sub-subdividen en otros siete y así indefinidamente. La Tierra se compone de siete “capas” o niveles, que vamos a enumerar del 1 al 7, siendo el “nivel 1” el más denso y físico y el “nivel 7” el más sutil. Sin embargo, esta organización es muy “escueta”, por lo que para poder profundizar y estudiar con más detalle la estructura multidimensional de nuestro planeta se hace necesario subdividir cada uno de esos niveles o capas en otros siete. De esta manera obtenemos 49 niveles (7×7) que son los que componen nuestro planeta. Podríamos seguir y dividirlos en otros siete, pero ya no es necesaria tanta precisión ni nivel de detalle para conocer las estructuras multidimensionales a nivel planetario. Pues bien, lo que “conocemos” o –mejor dicho– creemos conocer de la Tierra es solo el nivel 1 de los 49 que existen en ella. Este “nivel 1” es la parte más sólida y material, la que pisamos cada día, la que contiene todo lo que podemos tocar con nuestras manos y percibir con nuestros sentidos. Pero, por extraño que parezca, en la Tierra existen seis niveles más que siguen siendo “físicos”, aunque cada uno de ellos con menor densidad material, por lo que podría decirse que son “físico-energéticos”. Estos siete primeros niveles, de los 49 que existen en Gea, componen lo que comúnmente se conoce como “plano físico” y solo el nivel 1 es el conocido por todos los seres humanos. De los 48 restantes, el 92% de la población mundial no tiene constancia.

El resto de niveles han sido llamados de muchas maneras distintas. Los nombres más conocidos y usados son los transmitidos por Helena Blavatsky en sus libros, como La Doctrina Secreta, que con el tiempo han ido sufriendo modificaciones por otros miembros de la Sociedad Teosófica. Nosotros, para evitar confusiones terminológicas, preferimos usar números, pero para que sea más asociativo para la psique y sencillo de recordar, también nos referiremos a ellas por los nombres vinculados a las funciones, cualidades y energías de cada nivel. Así, tomando los siete macro niveles de la estructura multidimensional de Gea, al Nivel 1 también le llamaremos Físico; al Nivel 2 le llamaremos Etérico; al Nivel 3 también lo denominaremos Mental; al Nivel 4-Causal; al Nivel 5-Etérico Superior; al Nivel 6-Mental Superior; y al Nivel 7-Espiritual Superior.

multidimensionalidad
Representación gráfica de la estructura multidimensional de Gea. Esta no es una representación fidedigna, ya que los niveles no están dispuestos de esta manera, uno sobre otro, sino que son esféricos y se interpenetran.

Como se aprecia en la imagen, los siete macro niveles y los sub-niveles de la estructura multidimensional de la Tierra no están ordenados del 1 al 49, sino del 1.1 al 7.7. Esto es así para que, cuando tratemos diversos temas e indiquemos en qué nivel se desarrollan, podamos ubicar con más precisión a cuál de los siete “macro planos” nos estamos refiriendo.

Así, por ejemplo, en el nivel 1.1, la primera cifra indica que pertenece al llamado nivel físico de la estructura planetaria y la segunda cifra indica que es la primera sub-división y la más densa de las siete que tiene el nivel físico del planeta. El nivel 1.7, por lo tanto, nos indica que sigue siendo “físico”, pero el más sutil de los siete, el de menor densidad material. De igual modo, el nivel 3.4, por ejemplo, indica que es la cuarta sub-división del plano mental, energéticamente más sutil que el nivel 3.3 y más denso que el 3.5.

Quizás, en esta estructuración, alguno eche en falta el llamado “plano astral”. Si bien es muy famoso y se ha escrito mucho acerca él, en realidad poco se conoce del mismo, pues no es un “plano” como tal, sino un sustrato que hace de base y amalgama todas las energías y componentes de los distintos niveles de la Creación. Este “plano” o, mejor dicho, “sustrato astral” está compuesto por lo que en distintas culturas y tradiciones se ha denominado akasha o éter, un tipo de energía con la capacidad y la función de hacer de “conglomerante”, de unión, enlace y conexión entre energías de muy diversas frecuencias y características. Este akasha, éter o energía astral interpenetra y “se cuela” entre todas las estructuras, niveles, dimensiones y realidades, por lo que hay “partículas astrales” en todos los niveles de la Creación. Por ello, no se puede decir que exista “un plano astral”, ya que en realidad es un sustrato que está en todas partes y en todos los planos.

planos de la Tierra
Esta es otra representación algo más precisa de la disposición de la estructura multidimensional de la Tierra. Aun así, es demasiado “simplista”, pues cada uno de esos siete macro niveles se puede subdividir a su vez en otros siete, siendo un total de 49, y estos se pueden seguir subdividiendo, capa sobre capa de energía, cada una de las cuales más sutil. Como “matrioshkas” o muñecas rusas, los niveles más densos están “contenidos” dentro de los más sutiles.

Al igual que nuestro planeta, pero evidentemente a una escala mucho mayor y con configuraciones muy distintas, nuestro universo tiene la misma estructura, nuestra galaxia tiene la misma estructura, nuestro sistema solar y todos sus planetas tienen la misma estructura y, «como es arriba es abajo», nuestro sistema energético tiene también idéntica estructura de siete niveles, capas o cuerpos. Todo está compuesto por este mismo patrón septenario, por este mismo mecanismo, por esta misma Ley de las Octavas.