Noche de Lobos

Noche de Lobos

Abro los ojos, la luz me deslumbra en la oscuridad como un foco apuntando de cerca y con un breve gesto, los froto con mis manos y enfoco vagamente a mi alrededor.

«¿Qué lugar es este? ¿Dónde me encuentro?»

Caminando aun sin rumbo contemplo a mis pies el suelo de este espacio, lleno de minerales de todos los colores.

De nuevo vuelvo a enfocar y el espacio a mi alrededor no es sino un túnel blanco e iluminado. Al fondo del túnel, más adelante de donde me encuentro percibo ruidos, como si algo se estuviese arrastrando en un mismo lugar, un tipo de fricción o algo por el estilo.

Me impulso a caminar hacia ese lugar sin saber que me encontraré, mi brújula interna me va guiando hasta allí.

Cerca ya del lugar pude observar lo que “parecía” una pelea territorial entre dos lobos enormes. Algo titánico.

De frente ante la escena me encontraba por fin. Contemplo, como si de un cuadro se tratara, cada pincelada de movimiento que había entre aquellos lobos. Luces, sombras y destellos despuntaban sus pelajes hacia mis ojos, perplejos de ver tanta belleza.

El primero de los dos lobos poseía un pelaje negro como la obsidiana, con brillos de color azul marino, y el segundo con pelaje blanquecino grisáceo y brillos de color blanco como la nieve.

Podía interpretar de esta danza de lobos que no parecían pelear con furia, ira o rabia entre sí.

Contemplando la escena ante mí, podía interpretar que uno de los dos, sin ejercer fuerza sobre el otro, intentaba sostenerse en esta bella danza para ejercer de Alpha. Generaban tan esbeltos movimientos que resultaba hipnotizante.

El lobo de destellos azules era un experto de la seducción y con su belleza y movimientos, generaba misterio, lo que le hacía ser enigmático y atrayente. En cambio, el lobo de brillos color nieve, con su contorneo y su natural presencia, conseguía atraerme sin tener que seducirme.

En esta cálida y delicada obra para la vista, se cruzaron las miradas del lobo blanco y la mía varias veces mientras ambos lobos intentaban posicionarse para ser el Alpha. Mi visión no pudo evitar se fijara en él.

El lobo, que con cada movimiento centelleaba blanco, desprendía un remolino de sensaciones y hacía evocarme pureza, protección, majestuosidad y nobleza. Su simple presencia inundaba aquel lugar de acogedora armonía.

De repente, algo dentro de mí despierta y escoge al lobo blanco. El lobo negro se da cuenta y con cautela se esfuerza, en un último intento, en que vuelva a fijarme en él, pero ya era demasiado tarde. Intento integrar qué era aquello que había surgido dentro de mí.

Mientras observaba, tenue como una llama de vela, aquella escena, surge desde dentro de mí una voz que aclara mis dudas, mis preguntas. Me hace consciente y enseña que eso era puramente una resonancia natural existente entre el lobo de las nieves y yo, es la naturaleza de quien soy y con qué resueno en realidad, totalmente lo contrario a las sensaciones y emociones que provocaba en mí el lobo de destellos azul marino como las profundidades del océano.

En todo esto, vivido como un instante consciente, sentí la hermandad con el lobo blanco, una simbiosis. Al instante de ese momento pararon, espaciándose suave y a corta distancia entre ellos.

Después de todo lo ocurrido, el lobo negro lamía la herida generada sin violencia al lobo blanco y este se mordía a sí mismo…

23 de agosto de 2020

Abro los ojos y ahora es la luz del sol quien me deslumbra al despertar de tan enigmática noche en conexión con el mundo onírico.

Me he incorporado rápidamente para acercarme corriendo a este diario y dejar por escrito lo que interpreto de este sueño…

De este enigmático y místico sueño de luces y sombras puedo darme cuenta de que los conflictos internos que en mí hay son solamente el reflejo que mi estrella azul o mi Yo Superior intenta hacerme ver, junto con el ego o la personalidad, de aquello que se está generando constantemente dentro de mí. A través del sueño, mi inconsciente me muestra la metáfora de como el ego, en la vida, constantemente intenta existir y hacerme sentir que él es real, que él soy yo y que me identifique con él, tratando de posicionarse sobre quien soy en realidad, mi Yo superior, que simplemente es, sin ningún tipo de artilugio. Aparece siempre como una suave brisa fresca de primavera, inundando cada parte de mí con su luz, sin ser nada artificial, ni incómoda, haciéndome ser quien soy. Con él siento de forma natural una conexión única y especial.

Además, del sueño también puedo extraer como mi ego, a través de la seducción y el deseo, juega conmigo y el Yo Superior para confundirnos y no sintonice con quien en realidad soy por naturaleza, pero ya no llega a conseguirlo, debido a que soy consciente de lo irreal que es lo que siempre ha querido que crea que es natural en mí, mientras que mi Y.S. se vuelve cada vez más astuto ante el ego, fuerte y resistente, recuperando el territorio que el ego marcó como suyo hace mucho tiempo, aunque ello implique que, en ocasiones, podamos salir lastimados por consecuencia, ya que, cuando el ego se halla tan arraigado a una persona, al intentar destronarle de su posición, por su naturaleza defenderá su posición como Alpha que es, pudiéndonos generar muchas veces conflictos emocionales, mentales y hasta físicos sobre nosotros y quién somos en realidad (de ahí que en el sueño se mordiera a sí mismo.)

Entiendo que desde hace un tiempo no muy lejano comienzo a sentirme ser más que quien era en realidad. Esto, al fin y al cabo, no es más que un simple baile que al final, el último paso, lo marca el Ser sujetando con cariño al ego y por fin dejándole descansar bajo su manto de luz.