¿Quiénes Somos?

¿Quiénes Somos?

«Te advierto, quienquiera que fueres, tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses».

ΓΝΩΘΙ ΣΕΑΥΤΟΝ

Con estas letras grabadas en oro se topaban los antiguos griegos antes de entrar al Templo de Apolo, cuando acudían al Oráculo de Delfos para conocer los designios que les habrían de deparar. Gnothi seautón. Conócete a ti mismo. Así eran advertidos todos aquellos que quisieran desentrañar los misterios insondables de la Creación, inducidos a que se miraran a sí mismos para poder conocer el Universo.

Los antiguos griegos eran sabios, pues sabían de la importancia de este pequeño acto. ¿Pero acaso alguno de nosotros a día de hoy es capaz de definir con exactitud quién es en realidad?

Definir quiénes somos se convierte en una tarea más complicada de lo que parece cuando se es consciente de la multidimensionalidad y la complejidad del ser que somos. Cualquier intento de definición ha de resultar intrínsecamente limitado y parcial, pues “definir” es poner límites y, ¿cómo podríamos poner límites a algo que no lo tiene?

Desde que nacemos, a todos se nos asigna un nombre y unos apellidos y, con los años, construimos una identidad derivada de nuestra personalidad, de nuestros gustos, creencias e ideologías, de nuestra profesión, de nuestra posición socioeconómica, en definitiva, del conjunto de experiencias y vivencias que nos han ocurrido a lo largo de nuestra vida. Pero, ¿realmente somos algo de eso? ¿Es esta identidad real o es una construcción artificial?

Reflexionemos por un momento quiénes somos:

¿Somos lo que nos ha pasado en la vida? ¿Somos lo que tenemos? ¿Somos lo que hacemos? ¿Somos lo que creemos ser? ¿Somos lo que otros dicen que somos? ¿Somos el yo que se divierte cuando ve una película cómica o el yo que se entristece tras conocer una mala noticia? ¿El yo centrado que está leyendo estas líneas o el yo que acaba de percatarse de que ha sido nombrado? ¿La voz interna que mentalmente lee estas preguntas? ¿Somos hoy los mismos que fuimos ayer? ¿Somos ahora el mismo que el de hace un instante, cuando ha comenzado a leer este texto?

Estas preguntas solo están delimitadas a una pequeña porción de la realidad, pero si ampliamos las fronteras, surgen otras preguntas acerca de nuestra verdadera naturaleza:

¿Somos nuestro cuerpo, un bloque compacto compuesto por millones de células, órganos, músculos y huesos? ¿Somos nuestras emociones? ¿Somos nuestros pensamientos? ¿Somos un conjunto de conexiones sinápticas, reacciones químicas y respuestas ante estímulos psicofísicos producidas en nuestro cerebro? ¿Somos un “compuesto” de cuerpo, emoción y mente? ¿Somos seres multidimensionales? ¿Somos energía? ¿Somos nuestra consciencia? ¿Somos nuestra alma? ¿Somos nuestro espíritu? ¿Somos nuestras “vidas pasadas” o nuestras “vidas futuras”? ¿Somos nuestro Yo Superior? ¿Somos el Universo? ¿Somos la Fuente, Origen de toda la Creación, experimentándose a sí misma?

Una pregunta, múltiples respuestas. ¿Cuándo obtendremos la respuesta? Como aquellos que iban al oráculo para resolver sus preguntas, solo puedo decirte «nosce te ipsum». Cuando te conozcas, podrás responderte las preguntas tú mismo sin acudir a ningún “oráculo”.

¿Quiénes somos? Tras la aparente sencillez siempre se esconde algo más profundo…

La pregunta es el inicio hacia el camino de regreso. Antes de emprender la vuelta a casa, olvidamos quiénes somos y en el transcurso, para recordarnos, nos hacemos mil preguntas, a veces sin respuesta. No importa, después del largo viaje, la pregunta se desvanecerá y la respuesta surgirá como evidencia. Y entonces lloraremos de alegría, envueltos en un inmenso amor, paz y armonía, porque ya podremos comprender que quien duda es quien no sabe y quien no sabe es quien no es, porque el Ser no duda, el Ser sabe y el Ser es.